Puerta y montaña

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LA PUERTA Y EL MONTE

Por Ama

Esta es la historia de Dylan un hombre adulto de 37 años quien recientemente escuchó el rumor de una puerta mágica ubicada en un monte, las leyendas dicen que aquel que entra en esta puerta puede recibir una de dos opciones dependiendo de si tiene buenas o malas intenciones al cruzar esta misteriosa puerta. Dylan sentía mucha intriga por esta puerta y le quitaba el sueño pensar en que podría existir realmente algo que le concediera un deseo real en un mundo tan aburrido com el de Dylan, el trabajaba en una empresa, tenía una rutina establecida, su trabajo llegó a consumirlo y tenía una familia que quería mucho. Sin embargo algo dentro de Dylan lo hizo querer buscar esta misteriosa puerta y después de mucho tiempo sintió ánimos de hacer algo, últimamente solo estaba en su casa sin hacer mucho ya que perdió todo lo que alguna vez tuvo, como su trabajo y familia. Dylan fue al bar donde hace 1 semana atrás escucho algo de esta misteriosa puerta y el monte donde se encontraba y ahí dentro busco a la señora que contó esa historia, pero no fue nada grande su sorpresa al no encontrarla ahí dentro, él sabía que no era fácil coincidir con alguien en un bar así que acudió al bartender para preguntarle todo lo que sabía sobre aquella misteriosa mujer, pero lo que le dijo le fue quitando las esperanzas, aparentemente esa misteriosa mujer solo había estado brevemente en la ciudad de paso mientras estaba en busca de esa misma puerta. Dylan sentía que todo estaba jugando en su contra para evitar que el encontrara esa puerta y cada vez le hacía sentido que fuera real esta puerta, él quería recuperar todo lo que perdió de su pasado, por eso quería este deseo y pensó en que otras personas tambien estaria compitiendo por este deseo así que se guardó todos los comentarios respecto a esa puerta y trató de evitar el tema lo más que podía. Dylan recorrió el estado en busca de montes extraños o con historias raras pero siempre que los subía no había nada, ni un pequeño y minúsculo rastro de esa puerta, en un momento llegó a pensar en su mente “ Y si esto solo es una historia que alguien se inventó para un concurso de crear historias con temáticas aleatorias, nada de esto tiene algún sentido ” y fue ahí donde su entusiasmo decayó considerablemente, ya no sentía la misma pasión que lo motivó a empezar todo esto y nuevamente se cuestionó si su deseo no era lo suficiente como para ser digno de una puerta y se tiró al piso a llorar una hora entera por todas las cosas que pasaron este ultimo mes en su vida. Después de reflexionar de su vida y lo mejor que las cosas se pondría una vez se calmaran las cosas en su entorno se subió a su auto y se puso en marcha a su casa para buscar un nuevo comienzo, con sus amigos, con la gente que lo quiere pero en medio del camino se vio interrumpido por la policía quien está dirigiendo por una ruta alternativa debido a un accidente, aquí Dylan se encuentra por el camino un monte, él ya conocía este monte pero no tenía nada en particular que lo hiciera sospechar de ese lugar ya que para Dylan el monte “ Dess” es un lugar muy común y que la gente recurre mucho para hacer ejercicio en el pasado, aunque solo usan la falda actualmente ya que se consideraba extremadamente peligrosa la parte posterior del monte Dess debido a la antigüedad del monte y su historial con los desprendimientos de rocas. Dylan sabía por su padre que quien subía el monte Dess nunca tenía buenas intenciones y siempre lo hacían las personas que querían desprenderse y quitarse toda aflicción pasada, por eso está cerrado al público incluso en los últimos años instalaron cercas, contrataron seguridad y tomaron medidas que nunca terminaron de funcionar. Algo en la cabeza de Dylan sintió que algo hizo click y empezó a cuestionarse si algo tenía que ver la historia que escuchó en el bar con lo que hace la gente ahí arriba, si esas son las consecuencias de esas malas intenciones al pedir el deseo y por eso es un destino muy popular por “ ese “ tipo de gente. Algo en el pecho de Dylan hizo que latiera más rápido que nunca antes y se animó a subir más allá de los límites del monte Dess, ahí se encontró a la señora del bar sentada en una piedra diciéndole a Dylan que se había demorado en llegar, Dylan muy confundido por todo le pidió explicaciones y si todo esto era real a la señora. Esta última se levantó de la roca para contarle nuevamente la historia “ Cuenta la leyenda que existe una puerta que es capaz de conceder cualquier deseo que quieras, esta yace oculta de la vista de todos en la cima de un monte misterioso “ fue lo que le dijo la señora a Dylan.Dylan se puso en rumbo a la cima pero antes la señora le dio una advertencia final y dijo “ Hay una parte adicional de esta historia, dicen que depende de tus intenciones si lo que pasa sera bueno o no, si tienes buenas intenciones la puerta te llevará a un jardín hermoso donde tu deseo te esperara … pero si de lo contrario tus intenciones no son para nada buenas aparecerá un demonio” Dylan pensando en que solo lo estaban asustando le pregunto a la señora que porque no lo detenía y tomaba el deseo ella, entonces ella rió fuertemente y dijo que ella había pedido hace mucho lo que quería, Dylan aún a la defensiva insistió en porque le decía todo esto y no tomaba el deseo siendo que ella podría tener más, la señora le dijo que solo se puede pedir una vez y después de eso la puerta ya no aparece más para aquel que pidió el deseo. Dylan se calmó algo pero siguió desconfiando de la señora y subió a lo más alto para encontrarse con nada más que tierra.Fue entonces cuando recordó lo que la señora le dijo “depende de tus intenciones” y pensó con gran anhelo en su deseo, pero nada pasó. Dylan intentó muchas veces pensar fuertemente en su deseo e intentó aferrarse a él pero nada pasaba, pasaron horas y nada. Con la idea de su deseo fallido y que no pudo hacer nada más para conseguirlo se acercó a una orilla del monte, un lugar muy alto y sin protecciones, cerro sus ojos y avanzaba pasos cortos quedando a nada de la orilla, cuando ya no había más camino y con los ojos aun cerrados Dylan oyó el sonido de una puerta de madera, pero Dylan abrió los ojos y se puso a observar alrededor, no parecía haber nada … volvió a cerrar los ojos cerca del acantilado y volvió a escuchar la puerta, esta vez sin abrir sus ojos giró su cuerpo hacia el sonido y se dirigió hacia el, cada vez parecía que el sonido estaba más cerca hasta que topó con algo … era la puerta, aun asi Dylan no se atrevió a abrir los ojos y abrió la puerta de madera, al cruzar por ella se sintió en un entorno completamente diferente, se sentía como están en unprado lleno de flores con colores muy relajantes, había una temperatura ideal y agradable y Dylan se sentía tan relajado en ese lugar. De Repente Dylan escucha una voz gruesa que le pregunta cuál era su deseo, que anhelaba el dia de hoy, a lo que responde con completa calma, quiero que las cosas regresen a como eran antes me gustaría que mi familia regresara conmigo … asi que deseo poder estar con ellas otra vez, Dylan sintió que de repente todos sus problemas pasados y lo que alguna vez lo preocupaba salía completamente de él y tirara todo eso, se sentía como brisa, como si estuviera volando pensó Dylan aun con sus ojos cerrado, al final lo último que Dylan sintió fue una calma que le llenaba el alma y lo empujaba a volar. Al día siguiente personas haciendo ejercicio pasaron cerca de la falda del monte cuando divisaron algo que los dejó boquiabiertos, alguien había tirado todas sus preocupaciones desde muy arriba pero también habían tirado algo más … mientras llamaban a la policía por el descubrimiento en la cima del monte se divisó a una señora que le crecieron cuernos entrar a una puerta de madera que parecía reírse del descubrimiento. FIN. Regresa al indice

libreta de alguien mas

otter&mink

Alguna primavera de los años 2000 Cuando te conocí estábamos en un caos total, desperté en medio de la escuela preguntándome porque estaba apunto de golpear a un niño, fue aterrador ver que aun con mi presencia lograste hacer que ese niño se echara a correr de terror, luego me volteaste a ver, me ayudaste a levantarme y me llevaste a tu casa. No puedo recordar el camino, solo recuerdo el calor del sol de medio día, para poco después sentir que la lluvia caía sobre nosotros de manera torrencial, muchas sensaciones invadieron mi cabeza, todas eran familiares y de alguna manera nuevas te acostumbraras, toma agua y sigue caminando-ya casi llegamos- me sacaste sangre al golpear mis dientes pero al menos alcance a tomar algo de agua antes de toser por el asco que me provoco el sabor de mi propia sangre en el agua. Al entrar a tu casa me diste la bienvenida, me mostraste cada recoveco y cuarto que podías abrir, era bastante grande y parecía tener puertas infinitas, de infinitos colores, decoraciones y materiales. Me llevaste a tu cuarto, una puerta hecha de piedra azul aperlada con tu nombre gravada en dorado. -Si te burlas te pegare- eso me sorprendió de mala manera pero como no podía ver tu rostro no sabia si lo decías de broma o en serio, por mi salud decidí tomarte enserió y mientras recuperaba el aliento conteste- d~descuida, no me~me burlare- un suspiro recibió mi replica – eres un tonto, me agradas tu cuarto si que era un desastre, una pila de ropa con las cosas que te gustaría usar pero nunca podrías, la ropa que odiabas toda desgastada en otro rincón, una cama bastante cómoda sacada de cuentos de hadas y una tele de las nuevas sobre un ropero decorado con muchas estampas que no podía distinguir, todo de diferentes tonos de azul cielo -mientras te hacen un cuarto estarás aquí, dormirás aya y nada de ideas raras, si me tocas te golpeo ¿entendido?- solo logre asentir mientras tu mirada dura y tensa se relajaba y daba paso a una sonrisa nostálgica, como si hubieras extrañado la compañía meses antes de “el fin del mundo” según los mayas o algo así pasaron años desde que mi cuarto apareció, no era nada impresionante, no se parecía en nada a tu habitación, tenia mi ropero ordenado, mi cama estaba en el suelo pero era lo mas cómodo del mundo, y tenia una enorme mesa donde podía poner mis juguetes o crear cosas que solo podían existir en este lugar. Una simple puerta gris de madera solida me daba la bienvenida al entrar, tenia mi nombre en una placa de cobre, la verdad es que era fascinante poder dibujar sobre ella y ver como lo que sea que estuviera ahí cobraba vida mientras lo estuviera viendo. Cuando las cosas me sobrepasaban me encantaba encerrarme aquí y simplemente esperar a que el ruido parara, aun así era solitario, frecuentemente quería decirte en entraras a mi cuarto para ver una película o jugar algo entre nosotros y ella. Siempre me decías que no, -ella y yo no nos llevamos bien- era lo mas suave que solías decirme. ella no era una mala chica. -Si tan solo hablaran podrían resolver lo que las mantiene alejadas- decía cada noche que me quedaba en vela porque el ruido dentro de casa era imposible de manejar. En algún momento de mitad de decada ya no podía estar afuera, cerré mi puerta con llave y deje que todas las emociones que había dejado acumular empezaran a comerme, era enterrado tras una sensación de vació y dolor indescriptible, la avalancha de sentimientos que años atrás parecían tan inofensivos pero molestos ahora amenazaban con terminar con mi existencia, intentaba dormir y nunca mas volver pero antes de perderme sentí un tirón y de repente me vi fuera de mi cuarto, a mi lado una pila de ropa vieja que recordaba muy bien, una cama tan hermosa y suave parecida al de una princesa de anime, y un ropero que tenia muchas cosas que no lograba distinguir. -¡IDIOTA!- un grito me saco de mi estupor, no pude escuchar todo lo que decías, aun estaba tan aturdido que todas las palabras eran ruido, una vez logre reaccionar me llevaste a mi cuarto nos encontramos con ella, estaba muy alterada tratando de abrir mi puerta, ya que vio que estaba mas estable decidió salir un rato para hacer control de daños, fue la primera vez que vi que ella te agradecía. -Control de daños?- alcance a decir. mis acciones dentro de mi cuarto tenia consecuencias, esa montaña de emociones había sacudido tanto la casa que casi nos sepulta a todos, te acercaste a mi puerta había muchas fracturas muy parecidas a las que decoraban la tuya -podemos dejar la limpieza para mañana-. Dormimos en tu habitación esa noche -no puedo confiar en que cuidaras tu propia seguridad- decías cada poco antes de caer dormida, como si supieras lo que quería preguntar. Te quedaste a mi lado hasta que finalmente rompí en llanto y todo lo que tenia congelado en mi interior decencia por mi cara como si fuera un rio, al principio tímido pero después bravo e imparable, Solo un par de años despues La casa se deformaba, tu no estabas adentro, sentía como cada palabra dicha rompía mas y mas la ya frágil estructura de esta vieja casa, luego simplemente tomaste unas maletas y nos fuimos, te acompañe de manera silenciosa, no quería que sintieras que estabas sola, a medio camino ella salio, logre calmarla y convencerla de que fue la decisión correcta, mientras lagrimas recorrían su rostro y el sollozo se convertía en llanto ella me dijo- ¡La odio!, siempre hace lo mismo, ella nunca~ ¡NUNCA! Me toma en cuenta en estas decisiones- agradecí mucho que el camión fuera vació, ademas aproveche para decir unas palabras de consuelo, fueron inútiles. ¿Que mas podía hacer?, antes ellas dos se peleaban constantemente y ahora esto hacia su relación imposible, me siento como un inútil por nunca haber podido mediar entre ellas, jamas espere que aun estando de acuerdo en que teníamos que irnos de ese lugar ellas pelearían en lugar de unirse para poder salir adelante. -Este camino va a ser muy cansado, al menos nuestra madre ya sabe lo que paso y nos espera- lo dije en lugar de pensarlo, la cabeza estaba muy llena para un pensamiento mas. Al final termine estando solo el resto del camino. Y ellas fueron a sus respectivas puertas para poder descansar, inconscientes del terror que hace poco amenazaba con destruir la casa antes de la tragedia mundial Ya no salgo tanto como antes pero ver que Eirene esta feliz con aquella mujer tan hermosa. Me hace sentir celos de no poder experimentarlo, también noto que tu la amas tanto o mas que ella y las veo finalmente trabajando juntas para poder cuidarla y tener un gran futuro juntas. Me encanta ver como se dejan en sus puertas unas notas o recordatorios de que hicieron con ella para evitar que las cosas se pongan incomoda, quizás seria bueno que usaran los orbes que hace tantos años hice. Estoy muy feliz de ver que ambas ya se hablan con calma a la hora de cenar y que finalmente puedo estar con mis 2 amigas sin que las peleas surjan por otra cosa que no sea el error en un juego de alguna de nosotras. Tengo mucha esperanza para el futuro, finalmente las cosas parecen ir para mejor, ellas están mucho mas felices e incluso piden ayuda entre ellas cuando algo se les complica, parece que el amor es algo especial, me pregunto porque no lo he experimentado nunca. primavera, dos pares de años después o algo así conocí a una amiga de Eirene, me presente con mi nombre, honestamente nunca tuve necesidad de usarlo. Erandy ah hecho lo imposible por hacer que Eirene y Amber se reconcilien, y parece que las cosas van bien, también me a regañado constantemente por esa “actitud tan negativa que me cargo”, la verdad es que entiendo porque lo dice pero hoy en día solo trato de pasar sin pena ni gloria, lo que me sorprendió fue lo fácil que gano la confianza de Amber. es extraño pensar en que apenas ahora se como se llama, y sin embargo parece que dentro de mi, ya conocía su nombre. Sin duda alguna esta chica es especial, despertó la confianza de Eirene y Amber. Algo que solo su esposa pudo hacer, y no solo eso, les esta mostrando que ellas pueden trabajar de maravilla en equipo y tienen avances muy significativos. Admito que yo jamas pude hacer eso, por eso la admiro, aun así… algo me inquieta de toda esta situación, he estado saliendo mas a menudo, ninguna de las dos tiene tanta energía y sus puertas antes distantes se han acercado cada vez mas. Otoño El aroma de las lluvias llena la casa, la sala se siente vacía a pesar de que ella esta sentadas viendo la tele en lo que llega la hora de salir, AI veo su rostro me causa rechazo, se que en parte es ella pero mi cerebro se niega a conectar los puntos, es como si un extraño invadiera mi sillón y tomara mis cosas sin permiso. un alíen que tomo el lugar de la persona que mas quiero, y a pesar de todo sigue siendo ella, en su forma de expresare, la forma de hablar, la forma en la que regaña a las demás cuando se comportan mal. Y aun así, no puedo evitar sentirme solo, muchas cosas pasaron y es muy positivo que llegaran a ser tan cercanas que se volvieran una. Pero de tan solo recordar que aquella puerta azul aperlada no se parece en nada a lo que recuerdo me da miedo, me aterra que al final de este recorrido no tenga a mi amiga, a quien a pesar de todo me seguía salvando y me acompañaba para evitar que cometa una tontería. Decidí volver a encerrarme en mi cuarto, con la intención de ya no salir, no veía el caso de salir, ya no me necesitaban desde hace años, me abruma mucho la soledad, he tratado de evitarla todo este tiempo especialente porque siento que si hablo con ella confirmare que perdí a mi mejor amiga. Con todos esos pensamientos en mi cabeza me deje caer sobre una bruma negra, sentí como mi cuarto perdía luz y mi conciencia se disolvía en aquel mar de pensamientos, se volvió mas difícil pensar , era mas difícil existir, me estaba disolviendo en la nada, estaba apunto de desaparecer, mi ultimo pensamiento seria: “al final del camino, me quede solo de nuevo”, pero sentí un jalón, lo primero que me recibió fue un montón de ropa ordenada, estaba sobre una cama a ras de suelo, muy cómoda y con decoraciones tan hermosas sacadas de una novela china de época, un ropero bastante lindo, con decoraciones tan chocantes entre si pero a la vez complementarias, a primera vista parecían que 2 personas habitaban este cuarto. Luego una voz tan familiar me recibió con un tono suave, muy sedoso que me hacia querer acurrucarme sin importa lo que dijera -Idiota, no tienes porque hacer esto, sabes que no te dejaremos solo- una cálida sonrisa ilumino su rostro mientras sentía la calidez de una caricia en mi cabello- se como me miras, se que es lo que piensas de mi pero créeme te quiero igual que ellas lo hirieron -coloco un dedo sobre mis labios para evitar que pronunciara palabra- la razón es muy simple, eres un tonto por eso me agradas, algo dentro de mi se derritió, las lagrimas recorrieron mi rostro y te abrase el resto de la noche, después de todo aun eras tu, cambiaste y aun asi en el fondo seguías siendo tu, una puerta aperlada, hecha de piedra y oro. Regresa al indice

EL EBANISTA Y LA PUERTA MÁGICA

MAU ALIAS XENMAG

Era un Miércoles por la noche, Alfredo se hallaba trabajando en unas hermosas mesas de madera, parecía una jornada de trabajo normal, pero todo cambiaría en cuestión horas Alfredo vivía en un pequeño y hermoso pueblo llamado Brumavalle, en donde la gente le tenía un alto aprecio, era uno de los pocos ebanistas que aún seguían trabajando la madera de forma completamente manual, a pesar de estar en pleno siglo 21 se negaba a usar maquinaría en su taller. Su taller se ubicaba en un descampado algo alejado de sus vecinos, era un taller humilde de estructura de madera trabajada y detallada a mano, la cual siempre olía a un agradable olor a madera fresca. Alfredo no era simplemente un ebanista, era el ebanista, una persona que no hacía simplemente muebles, hacía obras de arte, podía agarrar cualquier tipo de madera y hacer maravillas, incluso con madera que ningún otro ebanista usaría.. La gente le preguntaba por qué no usaba máquinas y su simple respuesta era que las máquinas no podrían dar el amor a esas maderas como lo hacían sus manos. Pero aquella noche sería diferente a cualquier otra. Mientras terminaba de aplicar la primera capa de barniz a una de las mesas, se escuchó el timbre de la puerta del taller, en otras circunstancias a Alfredo le hubiera parecido algo normal, porque eran las 10 de la noche y la carreta que llevaba a su taller dejaba de ser transitada a partir de las 7, asi que, con mucha cautela fue a abrir la puerta mientras con una mano detrás de la espalda escondía un cincel, ya que en los últimos meses gente con malas intenciones se habían acercado al lugar. Alfredo pensó en que abrir la puerta en caso de peligro no sería muy inteligente -¿quién es? - pregunto y se quedó a la espera de una respuesta, pero pasaron unos segundos y no hubo una respuesta, así que, acercándose más a la puerta volvió a preguntar - ¿quién es? - pero obtuvo la misma respuesta, un completo silencio. Pensado en que se lo había imaginado quiso regresar, pero cuando había dado tan solo 3 pasos el timbre volvió a sonar, esto ya no le empezó a gustar, si había alguien detrás de la puerta ¿por qué se negaba a responder a su simple pregunta?, tal vez…, sí era una mala persona y por eso no respondía, pero decidió volver a la puerta. - ¿quién es? - pero de nuevo nada se oía - !hey! ¿Hay alguien ahí? - preguntó con un tono ligeramente preocupado pero de nuevo nada se oía. Alfredo, pensando en que la mejor decisión era no abrir por su propia seguridad, decidió volver a su trabajo, para intentar liberarse de esa sensación de preocupación fue a poner un casete en su fiel castera, pero mientras introducía el casete se volvió a oir el timbre, en esta ocasión decidió ignorarlo, pero empezaron a tocarlo incansablemente. En el taller, al no haber ventanas ni ningún otro agujero por donde mirar al exterior era complicado averiguar quien tocaba la puerta sin tener que abrir la misma, la únicas ventanas eran unos simples cuadros en el techo. Alfredo buscando una manera de poder averiguar quién era recordó que debido a esas malas personas que se acercaban a veces pidió una instalación de vigilancia en la puerta, así que, fue hacia la vieja pantalla donde se veía las imágenes de las cámaras. Una vez enfrente de la vieja pantalla se quedó algo pálido, en la pantalla se veía al completo la entrada desde diferentes ángulos, pero lo raro es que no se veía a nadie, pero.. sin embargo, el timbre seguía sonando en esos preciosos momentos. Alfredo ya algo más nervioso al no entender lo que está pasando intentó analizar la situación, pero no tenía sentido ¿cómo es posible que no haya nadie si el timbre suena? - Me estoy volviendo loco, eso debe ser - se dijo a sí mismo mientras se pasaba la mano frenéticamente por el escaso y blanco pelo - pero ¿qué hago? - mientras se preguntaba qué hacer se dirigió hacía un pequeño armario empotrado a la pared que él mismo había fabricado, jalando del tirador en forma de dragón encontró lo que buscaba, un vaso y una botella de Whisky, su idea era tomar un trago para poder mantenerse algo más calmado, pero justo cuando su mano se acercaba a la botella empezó a llover intensamente junto con destellos de rayos que iluminaban el exterior e infiltraron su luz por las ventanas del techo. Pero algo en la vieja pantalla se podía contemplar gracias a la luz de los rayos, - ¿que carajos es eso? - preguntó en voz muy alta mientras acercaba más la vista, justo delante de la puerta se veía algo muy extraño, no se veía a ninguna persona, pero había una sombra blanquecina sin forma alguna, ahí quieta mientras el timbre seguía sonando. -¿esa.. cosa es lo que está tocando el timbre? - se preguntó a sí mismo mientras se sentaba - pero ¿qué hago?, sí no abro el timbre seguirá sonando - se incorporó en busca del teléfono fijo de la pared - ammm, podría llamar a la policía - pero en el momento que quiso marcar se quedó pensando - pero.. ¿que les voy a decir? ¿cual es la emergencia? no puedo decirles: una sombra afuera de mi taller está tocando el timbre, se reirían de mí y me tacharían de viejo loco, no, no los voy a llamar - y colgó el teléfono. Así que ya sabiendo que el timbre no pararía de sonar decidió armarse de valor y armarse con el cincel, lo cual a lo mejor fuese inutil, acercandose cada vez despacio hacía la puerta, Alfredo puedo notar como le latía cada vez más rápido el corazón a medida que se acercaba a la puerta. Ya estaba frente a la puerta y temblando acercó la mano al pomo de la puerta, mientras en la otra mano tenía el cincel elevado preparado para atacar en caso de ser necesario. -3, 2, 1 -contó con voz temblorosa y cuando llegó a 0 abrió la puerta de golpe y… fue cegado por un fuerte destello de un rayo que había caído a 1 kilómetro de distancia. Cuando recupero la vista vio algo que no esperaba, no estaba frente a una sombra, si no frente a un hombre de 2 metros y medio de altura, el hombre estaba envuelto en una capa negra y portaba un sombrero negro el cual le cubria los ojos. - ¿ho-hola? - preguntó con voz temblorosa, quería aferrar el cincel con la otra mano pero se había percatado de que con el destello lo había soltado de la impresión - ¿era usted quien había tocado el timbre? Por unos segundos, pero el ser lo rompió hablando con una voz algo fantasmagórica y algo ronca - Hola Alfredo, yo soy Orionel, no me preguntes de donde vengo, no me preguntes que soy, bueno, no puedo decirte de donde vengo y, aunque lo haga no lo entenderías ni aunque lo vieras con tus propios. Verás, el caso es.. no me interrumpas hasta que yo termine - ordenó Orionel con un tono de autoridad tan firme que Alfredo tuvo que guardar absoluto silencio - el caso es que necesitamos de tu ayuda, fuerzas oscuras se acercan, la humanidad como otras especies de la galaxia corren peligro, estamos hablando de fuerzas malignas e invisibles para dichas especies, si estas fuerzas llegan ni siquiera mi gente podría hacer nada- -Bien, te estarçass preguntando porque te estoy hablando de esto, Alfredo, te llevamos observando hacía años, para ser concretos te conocemos desde que naciste, eres la persona que hemos encontrado con el corazón más puro, inquebrantable que hemos conocido, la gente te ha querido imponer sus ideales, han querido que abandones tu oficio ya que las carpinterías hacen los muebles el triple de rápido y en mayor número, han querido comprar tu taller para poner una fábrica por una gran cantidad de dinero, te han quemado el taller un par de veces, sin embargo tu no pierdes la esperanza, sigues trabajando y dando lo mejor de ti a todo el mundo, vemos que tu no trabajas con madera, tu das amor a la madera, la tratas con cariño y a pesar de trabajar con la madera estás en contra de la tala masiva aunque tu trabajo dependa de esa madera- Ahora Orionel cambio el tono, ya no sonaba tan autoritario sin más bien con algo de preocupación aunque sin perder el tono autoritario - Alfredo, necesitamos tu ayuda, necesitamos que crees la puerta más majestuosa que hayas creado nunca pero con esta madera - con un chasquido de dedos un baúl de medio metro de profundidad y 1 metro de largo el cual en su interior había una madera que no parecía una madera vista antes, es más Alfredo al mirarla así de reojo sospecho que ni siquiera sería del planeta Tierra, - verás, esa puerta es crucial para la batalla contra esas fuerzas oscuras, pero de antes debo de advertirte de algo, será una tarea complicada, no será como ningún otro trabajo que hayas realizado, la madera se opondrá a que la trabajes y te pondrá muchas dificultades, pero si de verdad eres tan puro de corazón como hemos visto podrás hacerlo, además debo de advertirte de que no podrás trabajar en ningún otro pedido, solo puedes trabajar en esta madera, si trabajas en otra cosa el poder de la puerta se queda sin fuerza y se convertir en una puerta cualquiera. en tí está si quieres sacar más dinero o poder salvar la vida de toda la galaxia de malas criaturas - dijo ya por último con un tono de misterio para hacer que Alfredo reflexione. Alfredo quiso preguntarle pero de nuevo un rayo lo cegó y Orion desapareció junto con la lluvia. Ahora Alfredo ahora algo más calmado se hallaba en su taller mientras tomaba ya su sexto vaso de Whisky, mientras reflexionaba en todo lo que pasaba, él tenía pagos que cubrir y el hecho de no realizar trabajos conlleva a una nula entrada de ingresos y a que no pueda pagar esos gastos, pero por otra parte si no hacía caso de lo que se le dijo supondría que todos estarían condenados. Ya con el vaso en la mano quedó totalmente inconsciente. Alfredo se despertó sobresaltado debido al pitido de su reloj casio que llevaba en la muñeca, eran las 6 de la mañana, por un momento pensó lo de Orionel fue tan solo una pesadilla causado por el cansancio debido a la cantidad de horas estuvo trabajando, así se alisto para ir al bar que estaba en el pueblo, pero al abrir la puerta se dio cuenta de que no había sido ninguna pesadilla, el baúl que había dejado Orionel estaba ahí. Ahora con todo más claro tocó hacer unas llamadas a los clientes para indicarles que tendrían que tendrían que esperar por sus pedidos o si querían podían anularlos. Decidido a empezar Alfredo agarró la madera y la puso sobre una de las mesas de trabajo, se puso a estudiar y analizar la madera para saber cómo la iba a trabajar. Una vez ya la había estudiado agarró un plano en el cual haría un boceto, había dibujado la puerta más majestuosa que nadie haya visto nunca, tenía un color azul cobalto y tenía relieves muy interesantes. Una vez realizado el boceto empezó a trabajar con la madera, había puesto la madera junto con sus herramientas, Alfredo se preguntaba de forma burlona que tan dificil era hacer una puerta, pronto lo descubriría cuando tras cada corte, cada golpe, cada hendidura, cada lijada sus herramientas extrañamente se rompían o que incluso la madera se autoreparaba. - pero ¿qué mierda? - preguntó ofuscado al ver que cada cosa que hacía no daba resultado, pero de pronto se dio cuenta de algo importante, el trabaja la madera con amor pero en este caso lo estaba haciendo a la fuerza porque estaba estresado. Así que respirando para calmarse decidió tratar con amor a la madera, empezó a tocarla encontrando las partes más blandas por donde podría empezar. -Oh, ya entendí, querias que te escuchara en lugar de forzarte - le dijo a la madera -Bueno pues empecemos - Intentó cortar por una de las partes blandas pero de nuevo uno de los cinceles de volvió a romper, ya de nuevo frustrado lo tiró contra la madera - ¡AAAAAAAH! - gritó Alfredo de forma totalmente desesperada. Pensando en que mejor debería relajarse para poder pensar bien y recordó algo muy importante, él estaba frustrado y por este motivo estaba trabajando de forma ruda, pero la madera hay que tratarla con amor, cariño y suavidad, así que recordando esto trato la madera con delicadeza y amor, durante días estuvo trabajando e hizo la puerta más maravillosa que nadie hubiera visto. Esta puerta al colocarla de pie emitía un resplandor que parecía proceder de la propia puerta, un resplandor de color azul claro, Alfredo sl quedarse con curiosidad la abrio sin esperar lo que encontraria dentro. CONTINUARA………... Regresa al indice

La puerta

Zentrix

Me llamo John. Vine al pueblo de Davis por trabajo y encontré una casa en la montaña a un precio bastante bueno. Está algo deteriorada, pero nada que unas cuantas reparaciones no puedan solucionar. Según el vendedor, el anterior dueño ya era mayor y terminó mudándose con su familia. Al parecer, durante los años que vivió aquí perdió varias llaves, así que hay algunas habitaciones a las que no se puede acceder normalmente. Supongo que tendré que ocuparme de eso más adelante. Por ahora, al menos, tengo un lugar al que puedo llamar hogar. Las cosas no son perfectas. Trabajo en un almacén; no es el mejor de los trabajos, pero me permite mantenerme. Tampoco es que todo sea color de rosa aquí. En los periódicos pueden encontrarse noticias sobre desapariciones. Aunque sea un pueblo pequeño, al parecer también tiene sus problemas. Bueno, solo soy un reponedor. Nadie importante. Después de una semana, la remodelación va bastante bien. La cabaña ya empieza a verse decente. La mayor parte de mi salario se ha ido en reparaciones, pero no me preocupa demasiado. Después de todo, este será el lugar donde voy a vivir. Aun así, hay algo que me inquieta. Hay una habitación a la que todavía no he podido acceder. Su llave es una de las que no tengo y, por lo que he podido comprobar, la puerta es demasiado resistente como para derribarla fácilmente. Es grande y parece estar hecha para aguantar. Empiezo a pensar que el anterior dueño guardaba algo ahí dentro. Podría intentar derribar la pared... pero no. Sería demasiado costoso y tendría que repararlo todo después. Supongo que algún día encontraré la manera de entrar. Después de todo, este es mi hogar ahora. Una tarde llegó la señora Clara. Era una ancianita del pueblo a la que ya había visto un par de veces, aunque nunca habíamos hablado demasiado. Esta vez no había venido a comprar. Llevaba varios papeles en las manos y los estaba repartiendo entre las personas que encontraba. Cuando me vio, se acercó y me preguntó si podía colocar uno de ellos en la tienda para que la gente pudiera verlo. Hablé con el gerente y, después de pedirle permiso, me dejó ponerlo. Era el cartel de una persona desaparecida. Su hija. La señora Clara me contó un poco sobre ella mientras terminaba de acomodar los carteles. Trabajaba en una florería del pueblo y, según ella, adoraba las flores. No tenía novio, no tenía problemas con drogas ni con el alcohol y, por lo que pude entender, llevaba una vida bastante tranquila. No parecía tener enemigos. —No entiendo quién podría hacerle algo así —me dijo Clara—. Era una buena muchacha. Intenté darle algunas palabras de consuelo, aunque realmente no sabía qué decir. Cuando terminó mi turno, la curiosidad pudo conmigo. Normalmente no utilizo el auto más que para ir al trabajo y regresar a la cabaña. Una vez que estoy en el pueblo no lo necesito; es tan pequeño que prácticamente puedo recorrerlo a pie. Pero aquella tarde me desvié un poco. Quería conocer la florería. Al entrar, una dependienta se acercó a mí. —¿Busca algún arreglo en especial? Me quedé en blanco. —Vine a ver dónde trabajaba la chica desaparecida. En cuanto las palabras salieron de mi boca, supe que no había sido precisamente la mejor presentación. La mujer me miró en silencio. Creo que incluso dejó de sonreír. Tragué saliva. —Perdón. La señora Clara pasó por mi trabajo preguntando por ella y... supongo que me dio curiosidad. No era mi intención ser un insensible. La dependienta suspiró profundamente. —Ya veo... Miró hacia la puerta durante unos segundos. —Era una buena chica. No estaba metida en malos pasos. Siempre fue bastante tranquila. Se quedó callada. —Lo extraño es que simplemente desapareció. No sabemos si se fue por su cuenta, si tuvo algún problema o si alguien la convenció de marcharse. —¿No dejó ninguna nota? —Nada. Tampoco se llevó muchas cosas de su casa, por lo que sabemos. Frunció el ceño. —Por eso su madre está tan preocupada. Si hubiera decidido irse, al menos habría dejado alguna señal. Asentí lentamente. —Entiendo. —La policía está investigando, pero hasta ahora no han encontrado nada. —Supongo que lo mejor es esperar a que descubran algo. —Sí... supongo. No sabía qué más decir, así que decidí no seguir preguntando. —Bueno, no quería molestar. Solo tenía curiosidad. —No pasa nada. Me despedí y salí de la florería. Después de esa excelente presentación para nada incómoda, compré la cena y me fui a casa. Mientras me alejaba del pueblo, algo me incomodaba. No sabía exactamente qué era, pero no conseguía sentirme tranquilo. Quizá simplemente seguía nervioso por lo mal que había manejado la situación en la florería. Al llegar a la cabaña preparé la cena. Intenté distraerme, pero mientras comía comencé a escuchar algunos ruidos. Era como si algo se estuviera arrastrando. Me quedé quieto unos segundos, escuchando. El sonido volvió. Probablemente algún animal. Después de todo, vivía prácticamente en medio del monte. Quizá algo había subido al porche. Me levanté y caminé hasta la puerta principal. No había nada. Miré alrededor una última vez antes de cerrar la cortina. —Algún bicho en la madera —murmuré. Regresé al comedor. Y entonces lo vi. Una delgada línea de luz se extendía por debajo de la puerta. Me quedé inmóvil. La habitación. La puerta que llevaba una semana sin poder abrir. La puerta detrás de la cual nunca había entrado. La luz seguía ahí. Sentí un escalofrío recorrerme la espalda. ¿Cómo era posible? Por un momento pensé que quizá había cometido un error. Tal vez siempre había dejado la luz encendida y simplemente no lo había notado. Pero no. Estaba seguro. Nunca había entrado en esa habitación. Mi primera idea fue que el dueño anterior todavía estaba en la casa y utilizaba aquella habitación cuando yo no estaba. La segunda fue mucho peor: quizá alguien había conseguido entrar y se estaba escondiendo ahí. Miré hacia el pasillo. La casa estaba completamente en silencio. Me acerqué lentamente. Cada paso hacía crujir la madera, parecía hacer demasiado ruido. Finalmente quedé frente a la puerta. Extendí la mano hacia la perilla. Mi corazón comenzó a latir con fuerza. Respiré profundamente y sujeté el pomo. Aguanté la respiración. Giré la perilla. Y tiré de ella con todas mis fuerzas. Nada. La puerta no se abrió. Seguía tan firme como siempre. Bajé lentamente la mano. La línea de luz seguía debajo de la puerta. Tomé mi abrigo y salí de la cabaña. Quería encontrar alguna explicación. Di la vuelta a la casa buscando cualquier cosa que pudiera llevar a aquella habitación: una ventana, algún respiradero, una entrada secundaria... lo que fuera. No había nada. La habitación no tenía ventanas. Tampoco encontré ningún respiradero que pudiera explicar la luz que había visto. De alguna forma, había una luz detrás de aquella puerta. Y estaba encendida. Miré hacia el bosque. A esas horas estaba demasiado oscuro como para seguir buscando. El frío tampoco ayudaba. —Ese animal se salvó por hoy —murmuré. Volví a entrar y cerré la puerta. A la mañana siguiente, lo primero qencio. Después de un momento, tomé su rostro entre mis manos y lo coloqué junto a los demás. Miré alrededor. Todo estaba listo. Cerré la puerta detrás de mí. Tomé mis cosas y salí de la cabaña. Tocaba buscar el siguiente destino. Espero que la siguiente no cause tantos problemas. Regresa al indice

La puerta y el jardín

Jy Persus

Una madre sostiene a su bebe en brazos, mientras una niña corre en círculos al rededor, la pequeña parece muy animada, corriendo y gritando de emoción. “.. y voy a correr por todo el parque, y quiero subirme a los juegos y también quiero hacer amigos, y me vas a comprar un helado y ..” – decía la pequeña niña con entusiasmo, sin parar ni un solo segundo de correr. La madre seguía arrullando lentamente al bebe, mientras miraba con preocupación la puerta. “Si, esta bien, ya que llegue tu padre podremos hacer todo eso, solo intenta calmarte un poco o no tendrás energía para cuando salgamos”. “Pero mama!! voy a comer muchooos dulces, y con esa energía voy a correr mas y mas y mas, y voy a girar, y girar y girar. Y quiero hacer un amigo!! ” - dijo la niña con una emoción que hace que su aguda voz casi se rompa al gritar. El sonido hizo que el bebe despertara y comenzara a querer llorar, la madre apresuradamente le da un chupete para que tenga algo que morder, pero el niño lo escupe y vuelve a intentar llorar. “Oh no!! Betito se despertó mamá!!! tal vez también quiere salir a jugar, como yoo!” – Dijo la niña mientras intentaba colgar del vestido de su madre, dejando vencer sus pequeños pies para columpiarse en el vestido por los brazos. “Eli, tu hermano aun es muy pequeño para jugar en un jardín, pero el sol le será muy bueno, o al menos eso espero...” respondió la madre, mirando de nuevo a la puerta con preocupación, mientras arrullaba al bebe y le hacia mimos para que se calme. “Siii, quiero sentir el soool, quiero sentir el sol en mi piel mami, ya quiero que regrese mi papi para que nos lleve al jardín a jugar, cuanto mas va a tardar, mami??” - “No lo se, dijo que no tardaría mucho, debe de llegar pronto, espero que todo este bien.” dijo mientras volteaba a ver su hija que seguía colgando de su vestido, quien ahora estaba haciendo una cara de puchero, al notarlo la madre acomodó al bebé en su hombro y procedió a acariciar tiernamente el cabello de su hija con su mano suelta. Se envolvió de ternura por un momento, con su pequeño bebe en hombro y su hija tan feliz a un lado, cuando recordó lo mas importante, la puerta, la sonrisa que tenia hasta el momento se desvaneció un poco de su rostro. - “A ti también te ayudará mucho el sol cariño. ¿Ya te tomaste tus pastillas, verdad?” dijo la madre mientras inclinaba su cabeza para mirar a los ojos a su pequeña niña. - “Si mami, ya estoy super mega duper lista para jugar, espero que haya mas niño para poder jugar, y que quieran ser mis amigos y que podamos subirnos a los juegos juntos y les voy a dar dulces a todoos y entonces serán mis amigos y…” dijo la pequeña, dando un pequeño salto hacia atrás y un giro, para luego hacer una pose como la de una gimnasta que acaba de dar 10 vueltas en el aire. - “Si, si si… entiendo, pero si no hay niños tendrás todo el jardín para ti sólita, ¿Eso también es bueno, no?” - “NO MAMI, no quiero estar sola, quiero hacer amigos!!” dijo la niña mientras fruncía el ceño y se cruzaba de brazos, para voltear al lado contrario de donde estaba su madre. Sin embargo el enojo no le duró demasiado, su cara se relajó y dio un giro para mirar a su madre de nuevo y decir “Crees que haya estrellas en el cielo mami?” La madre miró rápidamente al reloj que colgaba cercas, 5pm. “No amor, a estas horas no hay estrellas en el cielo.” respondió la madre con una sonrisa. “NO MAMI, SI HAAY, el SOL ! No olvides que el sol tambien es una estrella , no lo recuerdas???” dijo la pequeña con una sonrisa gigante, esperando la reacción de su madre. - “Oh! por supuesto que si cariño !, pero que inteligente es mi terrón de azúcar. Te la pasas leyendo tus libros de ciencia ¿Verdad?, tal vez te podamos conseguir nuevos libros también”. - “Siiii, mas libros. Y también podemos traer mas caricaturas???” - “Uh, eso es un poco mas complicado, le preguntaremos a tu padre.” Eso lo recordó, la puerta, volvió de nuevo a fijar la mirada en la puerta, con una mirada de preocupación, con una mirada lejana. “Pero que no se te olvide Mami, últimamente estas olvidando taaantaaas cosas, hasta te estas olvidando de comer mami” dice la niña mientras daba vueltas como una bailarina, sonriendo, pero a la madre el comentario le pareció pegar un poco fuerte, parpadeo 3 veces seguidas para intentar ajustarse, hizo una mueca y tragó saliva, para luego sonreír de forma fingida. - “Si, esta bien hija, esta vez no se me va a olvidar, no te preocupes, aparte tengo a mi pequeña genio que me recuerda de todo, verdad?” – dijo la madre conservando lo mejor que pudo la compostura. - “Si mami, yo te lo voy a recordar todooo” – dijo la pequeña dando unos saltitos y cayendo en diferentes poses. - “Gracias mi vida, ayudas muchísimo a tu mami.” La niña se detuvo por un momento, tuvo una idea, así que procedió a tomar una libreta y unos colores para recostarse en el suelo a dibujar, con la clásica pose que pone un niño donde puede balancear los pies en el aire, pateando ligeramente mientras esta concentrado en dibujar. - “Ya quiero ver el cielo y quiero ver las nubes y ojala haya caballos también” “No creo que haya caballos cariño, los caballos suelen estar en granjas, ¿Recuerdas?” “Pero mami, mi papá dijo que muchas cosas han cambiado no? ¿Por que no habría caballos también?” “No han cambiado de esa manera corazón, solo… es diferente a lo que conoces, ¿ok? Tienes que tener una mente abierta” “Si mami, ya lo sé, mi papi me lo explicó, solo espero que el mundo ya se haya curado, si no voy a tener que curarlo yo misma”, decía la niña mientras su mirada estaba clavada en la libreta, donde no paraba de dibujar con diferentes colores mientras pateaba el aire. “A, si? Y como piensas curarlo?” – dijo la madre curiosa por saber la respuesta de la pequeña. “Así mami!”, dijo la niña mientras se levantaba del sitio lo mas rápidamente posible para mostrarle el dibujo a su madre, era un planeta tierra con un curita encima. La madre sonrió con ternura por el gesto de su hija y procedió a susurrar para si misma “Espero que aun haya tiempo, que aun haya un planeta que valga la pena de salvar, espero no me odies por haberte traído a un mundo como este.”, los ojos se tornaron cristalinos por el pensamiento, instintivamente abrazó con un poco mas de fuerza al bebe que tenia en brazos, una lagrima se comenzaba a formar, pero rápidamente salio del trance, tenia que darle la mejor infancia posible a su hija. - “Te amo mucho mi vida, realmente espero que puedas sanar el planeta”, le dijo con una sonrisa que mas parecía una mueca, mientras la pequeña un poco extrañada volvió a recostarse a seguir dibujando. - “Si mami, lo voy a curar para ti y para papi, y para Beto. Ya quiero ver el cielo mami, quiero ver de que color es el cielo, y también quiero ver a los animalitos.” dijo la pequeña mientras elegía unos lapices de color de entre el montón que tenia. - “Yo también quiero que los veas, hay tanto que mostrarte, hay tanto que quiero que veas, tantas cosas que necesitas experimentar en tu vida, estar aquí encerrados no es vida.” - “Pero a mi me gusta mami! Es nuestra casa, y puedo correr por todos los cuartos y brincar en todos lados, solo no debo entrar a la sala especial de papi, la ultima vez se enojo mucho por que entré, yo solo quería asustarlo. Me regaño muy feo, dijo algo sobre no moverle a los botones y que podría pasarnos algooo muuuy malo, pero yo no hice nada mami, yo no moví los botones.” dijo la niña volviendo a hacer un puchero, enojada por que la hayan regañado por algo que ella sabe que no hizo. - “Lo se cariño, pero el cuarto de papi es muy importante para nosotros, es necesario para que podamos seguir viendo aquí, en esta montaña, es lo que nos mantiene seguros del exterior”. - “Pero ya termino, no mami? Afuera ya esta mejor, no? Eso dijo papi, por eso vamos a salir” - “Esperemos que si mi vida” suspiro un poco para intentar ser lo mas honesta que ha sido con su pequeña desde hace muchisimo tiempo: “se nos están terminando los suministros, y ya han pasado 15 años desde la tragedia, esperemos que el mundo ya este mejor”. La tragedia.. esa palabra no solían utilizarla mucho para no afectar la infancia de la pequeña, la sola mención de la palabra traía una tensión que podía ser palpable hasta para un niño. “y esperemos que tu padre regrese pronto y bien.” regresando a su compostura la madre volvió a ver la puerta con fijación. La pequeña seguía dibujando, cuando de repente parece que un pensamiento se le cruzó por la mente, eso la intranquilizó, comenzó a dibujar erráticamente en los papeles, a tachar sus anteriores dibujos, lentamente, se quedo callada, pensando, dibujando, la madre estuvo tan concentrada en la puerta que no se había dado cuenta del sutil cambio. - “mami, y que pasa si el mundo no se ha curado? Que pasa si papi no regresa? Que haremos entonces? Mami, tengo miedo.” La voz de la niña sonaba tan desanimada, como si realmente hubiese vivido este escenario en su mente. “Todo estará bien mi vida, tu padre es un hombre muy inteligente, te prometo que está bien, todo estará bien, ok?” sin embargo, estaba preocupada igualmente, no sabían el grado en el que el mundo había cambiado, la puerta enfrente de ellos era solo el comienzo de un largo túnel dentro de una montaña. Un túnel de 1km dentro de una montaña era lo que los separaba del mundo. Protegidos de cualquier tipo de peligro que pudo haber traído la tragedia. Pero habían pasado 15 años desde aquel aislamiento, desde que se dieron las alertas. Y a pesar del basto planeamiento del hombre que creó tal bunker, nunca se había imaginado haberse enamorado de alguien solo unos pocos meses antes de la tragedia, y mucho menos haber traído al mundo a 2 pequeñas criaturas en aislamiento, por supuesto que los suministros no durarían tanto como él planeaba. La madre aun en la puerta, comenzó a pensar de forma negativa, el hombre ya se había tardado. Una corriente de todas las cosas negativas que podrían haberle sucedido le corrían por la mente y poco a poco se volvían peores, ¿Que harían si las cosas no están mejor en el mundo? ¿En cuanto tiempo conseguirían mas comida? ¿Que pasaría con sus hijos? ¿Que harían sin un padre? ¿Ella podría mantenerlos? ¿En que situación? ¿En que mundo? La respiración de la madre comenzó a acelerar, su pecho agitándose cada vez mas. Comenzó a sentir su mente nublada, le costaba pensar, comenzaba a marearse, las cosas podrían llegar pronto a su fin, ¿Es esto todo lo que hay? ¿Solo lograron prolongar su sufrimiento 15 años?, su mirada se comenzaba a distorsionar, el bebe en sus brazos era un peso gigante. La niña comenzó a notar la respiración agitada volteó a la mirada perdida de su madre, “Mami?” dijo la pequeña con una inmensa preocupación. Y justo en ese momento el crudo y pesado metal que componía la puerta en frente de ellos hizo un ruido: TOCK TOCK. FIN Regresa al indice

A puerta cerrada

Mira

« Cada mañana, despierto y cada mañana, veo esa maldita montaña esa que odio tanto» Eran los pensamientos matutinos de Rebeca al ver por la ventana de su cuarto. Cada vez que observaba esa montaña fruncía el ceño y aumentaba su acidez, ya no tanto como años anteriores. Por el coraje llegó a correr al baño para evitar tener que limpiar nuevamente su cuarto de bilis. Por momentos bajaba la mirada para ver a su esposo Gustavo salir al trabajo. En ocasiones Gustavo veía hacia la ventana, en el pasado veía con amor la ventana y lanzaba besos para despedirse de Rebeca pero con el tiempo dejó de hacerlo, como si algo en él hubiera cambiado «¿Yo habré cambiado?» pensaba Rebeca, no encontraba alguna razón por la que hubiera cambiado tanto. Extrañaba con tristeza sus dulces actos, la forma de abrazarla, sentir su calidez en la cama, la forma de oler su cabello y la caricia en sus mejillas al despertar. Las lágrimas empezaron a brotar y recorrer el rostro de Rebeca mientras se sentaba en el suelo, empezó a sentir tanto frío que no pudo evitar abrazarse a sí misma e imaginar que era su esposo quien le regalaba tal abrazo. Anhelaba ser amada. En ese mismo momento creyó escuchar la voz de su esposo y alguien más pero no identificaba de quien. Se levantó tan rápido que pudo y se acercó a su ventana para ver que era verdad, era Gustavo pero Rebeca palideo al ver que su compañía era otra mujer, una muy bien vestida con peinado color cenizo pero con el rostro cubierto de un velo blanco. Ver cómo la trataba con algo de cariño hizo que algo en el interior de Rebeca no soportará más, rompiendo en llanto. En su dolor golpeó el vidrio de la ventana. La dama y Gustavo voltearon a ver la ventana con horror por el estruendo, Gustavo vio con tanto miedo el rostro de Rebeca que sus ojos empezaron a vidriar. La dama tomó de la mano a Gustavo y comenzaron a correr mientras que Rebeca con veía lo que pasaba, corrió escaleras abajo hasta la cocina donde tomó un cuchillo y corrió con prisa a perseguirlos. Mientras corría, observaba el camino y comenzaba a reconocer el recorrido, era el camino hacia la entrada a las montañas «El sabe que odio estas montañas ¡quiere alejarme! ¡¿De verdad cree que no podré seguirlos hasta acá?! pues que equivocado está.» La mente de rebeca se inundaba de todo tipo de pensamientos «Nunca debi amarte Nunca debí entregarte todo de mí de mi cariño de mi devoción Estuve tan equivocada contigo. Seguro es una equivocación debe haber alguna explicación Solo era una mala racha Te odio» Finalmente los veía, el coraje le dio la fuerza para correr más rápido hacia ellos y al prepararse para atravesar la espalda de Gustavo, un grito con su nombre le hizo frenar. no bajo su arma. Se quedó con dudas. — Ahora grita su nombre. — dijo la Dama mientras se quitaba su velo. — ¡Rebeca!— grito gustavo — Ahora dí “no me haz permitido pasar, voy a tener que entrar”— Gustavo repitió la frase de un grito mientras que Rebeca no entendía qué estaba sucediendo. —Ya puedes abrir la puerta Temeroso, simuló abrir el pomo de una puerta y observó a su alrededor buscando a alguien hasta que vio a Rebeca. — Querida — No me digas así, no después de irte con la otra— Dijo Rebeca — Es por ella que me dejaste de amar? ¡¿es por ella que me estas dejando?! dimelo, dime que ya no me amas, dime que me cambiaste, que fue por ella y déjame ir— —Sabes que no puedo hacer tal cosa, no podría dejar de amarte como lo hago — Entonces ¿por qué? ¿porque dejar de amarme como me amabas? ¿por qué dejar de ser tan cariñoso? ¡¿qué hice mal para que me dejaras de amar?! Las lágrimas del rostro de Rebeca comenzaban a brotar nuevamente mientras se encogía en el suelo. Gustavo se sentó enfrente de ella sin dejar de verla. —He extrañado tanto tu rostro, tus ojos, el envolverte en mis brazos y tenerte aqui conmigo… — ¿Qué dices? ¡Siempre he estado aquí! — No es asi Rebeca, tu ya no estas aqui Gustavo se levantó del suelo viendo que la posición de Rebeca no cambió en ningún momento, su amada había cambiado tanto desde la última vez que se encontró con ella años atrás, le seguía amando tanto pero era más grande su dolor de dejarla descansar en paz que su amor. El dejarla en ese espacio la había trastornado tanto en su mente y todo el dolor de dejarla sola se reflejó en su cuerpo, sabía lo mucho que le gustaban los venados pero nunca creyó que su mente logrará deformarla a uno. Los sollozos de Rebeca comenzaron a hacerse más fuertes mientras Gustavo volvía a tomar el pomo y cerrar la puerta, callando una vez más a lo que solía ser Rebeca. — ¿Cómo se encuentra?— Habló la dama — Mal, como la última vez — ¿Por qué no la dejas ya? ¿no crees que ya está cansada de todo esto? — Si, pero sabes que no lo haré, quiero que se quede conmigo, quiero que esté en un lugar donde siempre pueda visitarla sin que ella pueda dejarme alguna vez, donde pueda sentirme seguro de que ella estará ahí para mí y solo para mí. ¿Que no es así el amor? —Si, así es. Regresa al indice

La puerta de azufre

ModRBGD

Era un martes cualquiera, en medio del último mes del verano. Florian se encontraba embarrado en el sillón de su sala –Buuuuaaaahh…– suspira con frustración y procede a sumergir su rostro dentro de las páginas de periódico llenas de palabras como “se solicita empleado a tiempo completo” y “pago semanal de 1800 pesos”. –No puedo creer que extraño cuando hace 2 meses tenía que lidiar con gente tratándome de la patada por teléfono…– –Eso es porque al menos te pagaban en dólares, amigo mío– Florian pega el grito al cielo y cae del sillón –¡¿COMO ENTRASTE A MI CASA?!– grita de forma agitada a la persona que se encuentra atrás del sillón–Dejaste la puerta abierta, otra vez, jeje–esta persona es su amigo Valentín, quien tiene un sigilo impecable. Le ofrece una mano para que pueda levantarse. –En fin, que es lo que te trae por aquí?– –Bueno, vi tu historia de Instagram donde estas chillando porque TE URGE dinero para que tu casero no te corra y– Florian interrumpe y toma a Valentín por sus hombros– ¡¿Encontraste una chamba que me guste?!– dijo casi al borde de lágrimas– Te va a EN-CAN-TAR ¿Recuerdas el bosque Verdeclaro?– –¿Vamos a trabajar en el bosque Verdeclaro? Finalmente pondré trabajar de lo que estudié– Valentín menea la cabeza en negación– No no no, muchísimo mejor que eso ¡Piensa en grande, Flo!– Florian está confuso, y se queda pensando un rato– ¿Nada?– –Nope, ni idea– –Okey, prepárate para la experiencia más divertida y extrema de tu vida… ¡Vamos a trabajar en una mina dentro de la montaña de Verdeclaro! Genial ¿cierto?– ante tal revelación, la respuesta es un silencio incómodo y una expresión estupefacta por parte de Florian. –¿Que?– –No necesitas agradecerme– Florian procede a tomar una bocanada de aire y dice –¿Es una broma, verdad? ¿Estás consciente de que vas a llevar a un enclenque a realizar trabajo pesado– Valentín interrumpe a Florian poniéndole un dedo sobre los labios– Nah ah ah, ahí te equivocas mi estimado y bien ponderado Florian Vicente De La Rosa– Valentín hace una pausa para sentarse en el sillón reclinable y continúa– Nosotros solo vamos a ir a apoyar a un grupo de científicos de la Universidad Autónoma de Metztli para grabar un documental dentro de la mina abandonada. Pensé que te gustaría la idea porque se que te encanta grabar sitios abandonados– la expresión de Florian se tranquiliza un poco y responde– Ah, pues, si… Pero ya llevo como 7 años sin hacerlo– –No te preocupes, mientras todavía tengas todo tu equipo elegante a la mano será suficiente. Además…– Valentín hace una pausa dramática– Si haces un buen trabajo, puede que te refieran a sus contactos para que tengas tu trabajo en Zoología ¿Que me dices?– Florian, quien antes estaba renuente a la idea, finalmente ve una oportunidad entre las palabras de su amigo. Lo piensa un poco y responde– Bueno, ya sabes lo que dicen… “Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana”– –¡Justo eso quería oír! Ahora, vamos a meter el equipo a mi camioneta– Dice Valentín, victorioso. Después de 2 horas de camino, finalmente se encuentran con el grupo de investigación de la UAM, en la entrada de la mina de Verdeclaro. Los chicos empiezan a sacar el equipo de grabación y lo ponen en la mesa que ya prepararon los científicos, luego proceden a presentarse –Buenos días, mi nombre es Florian Vicente De La Rosa– Florian ofrece la mano a uno de ellos– Un gusto, Florian, soy la Dra. Betzabeth Bernardes…– Dice una mujer jovial y alegre mientras sacude su mano– Valentín nos ha hablado mucho de ti– –¡Ah! Espero que hayan sido cosas buenas…– dice Florian mientras voltea a ver a Valentín– ¡Por supuesto! Nos comentó que estudiaste en la UAM y te graduaste como Zootecnista, también nos dijo sobre tu habilidad con las cámaras…– –Sip, eso es lo que me trae aquí… Las cámaras…– Dice Florian en un tono nervioso– –Definitivamente es un joven encantador, Dra. Bernardes– Dice alegremente un hombre alto y robusto, quien ofrece su mano a Florian– ¡Tiempo sin verlo, joven Florian!– –¡Dr. Elias Zepeda!– Dijo Florian alegremente, mientras es arrastrado hacia el Dr. Zepeda con una increíble fuerza para recibir un abrazo. Con la respiración entrecortada, Florian dice– M-me al-alegra volverlo a ver…– El Dr. Zepeda finalmente lo suelta y le da unas palmadas en la espalda a Florian mientras suelta una carcajada– Él fue el alumno más destacable de la clase del 2019, se graduó con honores y toda la cosa. Es TRE-MEN-DO el muchacho– –Me sorprende mucho que alguien así haya decidido tomar un trabajito como camarógrafo de documental… En lugar de estar ejerciendo ahora mismo– Dice en un tono amargo y serio el último de los científicos presentes, procede a acercarse a Florian con un aire intimidante y una mirada que se clava en su alma– Mi nombre es Vicente Vicencio, Dr. Vicente Vicencio para ti…– Florian intenta ofrecerle la mano, pero parece casi una ofensa hacerlo, el Dr. Vicencio solo mira la mano temblorosa de Florian y se da la vuelta a modo de rechazo– La Dra. Bernardes rompe la tensión del momento– De acuerdo, vamos a grabar todo el recorrido que daremos por la mina, pero el foco principal es La Puerta de Azufre– Valentín interrumpe– ¿No es esa la razón por la que está abandonada la mina ahorita?– –Efectivamente, hace años se detuvo la extracción de azufre en esta zona porque empezó a ser muy peligroso seguir excavando en esta montaña– La Dra. se detiene de su explicación– Pero seguiré explicando en lo que grabamos… Bien, todos a sus posiciones, pásenme el micrófono por favor– Valentín le pasa el micrófono, Florian ajusta el lente de la cámara y está listo para presionar el botón de grabar en lo que la Dra. se acomoda para empezar a hablar frente a la entrada de la mina. Florian inicia la grabación, la Dra. se aclara la garganta y comienza a hablar– Ahora mismo nos encontramos frente la mina de la montaña Verdeclaro, nuestra antigua productora de diversos materiales preciosos. El material más destacado fue el azufre, el cual era extraído en el lugar más recóndito de la mina. Eventualmente bajaremos hacía la infame “Puerta de Azufre” que, después de años de inactividad, ahora es seguro para los investigadores especializados entrar– La Dra. se detiene e indica que se pare la grabación– Okey, chicos, a partir de ahora vamos a grabar el recorrido y nos iremos adentrando con mucho cuidado. Si tienen algún problema no duden en avisar ¿Estamos de acuerdo?– Valentín y Florian asienten con la cabeza– ¡Si, mi capitana!– Dice Valentín haciendo un saludo de cadete, mientras Florian se avergüenza de su amigo– El equipo atraviesa los turbulentos caminos de la mina, bajando poco a poco, capturando las estructuras rocosas que imitan figuras humanoides intentando escalar hacia la salida de la cueva. Pasan por debajo de los arcos de madera añejada, suenan los crujidos de las viejas escaleras que van hacia abajo. La mina es fría, lúgubre, oscura y asfixiante. Florian empieza a sentir escalofríos y siente como si algo desde el fondo de la cueva lo llama. La voz se intensifica por cada paso que da, y es envuelto entre tenues sollozos que claman por ayuda… Florian comienza a sudar frío, sus lentes se empañan y su respiración comienza a pesar. Hasta que un susurro lo saca de su trance… –Flooooooriaaaaaannn – Al oír esto, Florian pega un grito, cae al suelo y suelta la cámara. Antes de tocar el suelo, un brazo logra agarrarlo. Era Valentín, quien se esta riendo de su amigo –Heeeyyy, tranquilooo. Solo era yo ¿Estás bien? Jeje– dice Valentín quitado de la pena. Y los interrumpe una voz profunda y tenebrosa– Ehem ¿Podrían dejar de jugar como niños de primaria, por favor? Esto no es un paseo escolar– Dice el Dr. Vicencio mientras sostiene la cámara que recogió del suelo, la sacude con una mano para limpiarla y se la entrega a Florian –Más te vale que la grabación no se haya estropeado, porque si es así, vete despidiendo de las referencias académicas…– Florian traga su saliva y se asegura de que la cámara esté bien. La Dra. Bernardes llama la atención de Florian y Valentín– Bien, chicos, hemos llegado a la Puerta de Azufre– dice mientras voltea a ver a un gran arco de piedra, decorado con líneas y bucles en los bordes, que parecen obra de un ser humano. Al otro lado del arco se encuentra una plataforma redonda de piedra, como si alguien la hubiera puesto ahí a propósito. Detrás de esta, hay escaleras en espiral que van hacia abajo y no se alcanza a ver dónde terminan– ¿Podrían poner el tripié enfrente del arco por favor? Vamos a grabar la siguiente sección del documental…– Florian y Valentín acomodan las cosas, Florian da la indicación a la Dra. para que comience a hablar –Esta es la majestuosa Puerta de Azufre, fue descubierta en 1874 por Jeremías Jaguares, uno de los primeros excavadores de la mina de Verdeclaro. Dicen los libros que él y su equipo pasaron 4 días enteros buscando a uno de sus hombres, quien se adentró hasta lo más profundo de la mina y encontraron esta estructura que parece inorganica. Ellos pensaron que quizás alguien más ya había entrado a la mina e hizo estos grabados que ven en los bordes… Pero no había rastro de ningún otro humano antes de ellos… Incluso de su compañero perdido– Florian comienza a sentir escalofríos de nuevo y a sentirse intranquilo mientras sigue escuchando la narración de la Dra. –Eventualmente, notaron que al fondo había un agujero sin explorar y decidieron regresar al día siguiente junto con más hombres para explorarlo… Pero, al regresar a la Puerta de Azufre, este agujero ahora tenía escaleras que llegaban hasta el fondo. Ellos juraban que el día anterior no había ahí, y nunca se ha encontrado una explicación para este curioso fenómeno– De repente, Valentín se atraviesa en la toma –Pero Dra. Bernardes, creo que se le olvida el detalle más importante sobre la Puerta de Azufre…– Dice alegremente mientras se para sobre la plataforma de piedra– En los 90's, después de que se cancelara la extracción de azufre, se rumoreaba que grupos de gente entraban a la Puerta de Azufre sin permiso para rezarle a un Dios olvidado por el tiempo… Pero eso no era lo único que hacían…– Valentín exclama con picardía, mientras mira directamente a la cámara– ¡Preparaban grandes banquetes para él en esta misma mesa! Traían a amigos y familia, y se los ofrecían ciegamente… Rituales sanguinarios ¡Fiestas depravadas para saciar el hambre de la bestia!– Florian no puede creer que la persona a la que escucha es su amigo, es como si estuviese poseído por algo que no logra comprender. Pero su cuerpo es incapaz de reaccionar ante el terror creciente en su corazón. –Por eso, en el pueblo le llamaban… “La Puerta del Infierno”– dijo Valentín, soltando una risa que hiela la sangre. Todos los presentes están atónitos por el cambio repentino del ambiente, el Dr. Zepeda intenta bajar a Valentín de la plataforma, pero este lo esquiva– Ah, pero la historia no terminará ahí… El Dios ha despertado de su descanso, y ahora tiene más hambre que nunca… ¡Y USTEDES SON EL PLATILLO PRINCIPAL!– Grita con una expresión llena de sadismo y una risa macabra que hace que caigan montones de rocas, obstruyendo la salida frente a la Puerta de Azufre. 2 semanas después… –Buenas noches, mi nombre es Cesar Cabazos y hoy les traeré las noticias de la noche. Se nos ha informado por parte del comité de la UAM la desaparición de los doctores Betzabeth Bernardes, Elias Zepeda y Vicente Vicencio. Se rumorea que iban acompañados del también desaparecido Florian Vicente De La Rosa, un joven egresado de la UAM. Hasta el momento se desconoce de su paradero…– Fin Regresa al indice